En efecto, en 2025, la Fundación eligió este municipio, ubicado en el corazón de la Sierra de La Macarena, como nuevo Territorio Progreso: ese es el nombre de su modelo de acompañamiento de largo plazo que busca mejorar la calidad de vida fortaleciendo capacidades locales, construyendo confianza y promoviendo el desarrollo integral y sostenible en el tiempo desde el territorio.
Mesetas representa ese equilibrio que inspira el trabajo de la Fundación: grandes desafíos —como brechas en bienestar reflejadas en un Índice de Pobreza Multidimensional que alcanzó el 56,5% en 2018 y una marcada ruralidad dispersa—, pero también un enorme potencial que combina riqueza ambiental única, una base productiva en crecimiento (café, cacao, aguacate), grandes atractivos turísticos de naturaleza, como en cañón del Güejar, y, sobre todo, una comunidad resiliente, organizada y decidida a escribir una nueva historia.
Aquí, el trabajo se hará escuchando. Entendiendo. Reconociendo el poder de su gente para transformar realidades difíciles. Promoviendo la participación. Como lo expresa Juan Diego Ramírez, habitante de Mesetas: “Es una oportunidad que vale oro y nos permite demostrar el valor de nuestra gente.”
Porque Territorios Progreso no llega con soluciones prediseñadas: se construye con la comunidad, desde sus sueños, capacidades y apuestas de futuro. Para ello, la Fundación ha escogido un equipo de trabajo liderado por Alejandra Guerrero Palacios, colaboradora vinculada desde hace más de 10 años a los procesos que se adelantan en el departamento de Nariño; junto a ella estarán dos profesionales que se incorporan a la institución para iniciar este camino en Mesetas.
Mesetas no es solo un nuevo territorio. Es una puerta de esperanza que se abre en la Orinoquia para seguir aprendiendo, acompañando y sembrando transformación.
¿Cómo se elige un Territorio Progreso?
Elegir un Territorio Progreso es, ante todo, un ejercicio de responsabilidad y propósito. Es buscar aquellos lugares donde más se necesita acompañamiento, pero también donde existen las condiciones para construir transformaciones profundas y sostenibles. El proceso comienza con la identificación de municipios que enfrentan mayores brechas en calidad de vida, aplicando criterios objetivos como niveles de pobreza, tamaño poblacional, acceso y condiciones de seguridad.
Luego, se da un paso clave: reconocer el potencial del territorio. Se analizan factores como su institucionalidad, capacidades humanas, infraestructura y tejido productivo, para entender dónde es posible sembrar capacidades que perduren en el tiempo. Finalmente, se valida en terreno. A través de visitas y diálogo directo, se escucha al territorio, se comprenden sus dinámicas y se evalúa la viabilidad real de un acompañamiento cercano y sostenido.
Este camino riguroso y consciente permite tomar una decisión institucional informada: llegar donde el reto es grande, pero la esperanza y las posibilidades de transformación lo son aún más.
En 2026 se implementará la etapa de entendimiento en Mesetas: un periodo para escuchar activamente, leer el territorio en su complejidad y construir, junto con las comunidades, un camino de transformación a largo plazo.
La etapa tiene como objetivo conocer el territorio en sus dimensiones sociales, ambientales, económicas, educativas y culturales a través de las diferentes voces que lo habitan, desde cada una de sus veredas y las riquezas ambientales que lo componen. Para conocer más de esta etapa que inicia en el municipio y del modelo de calidad de vida visite la publicación: “Viaje por el Modelo de Calidad de Vida” en https://www.fundaciongruposocial.co/viaje-por-el-modelo-de-calidad-de-vida